Los signos de zodiaco según Laureano Márquez
Aries. Se enamora a primera vista. Pero, una vez conseguida la conquista, pierde el interés, más si hay inflación en el objeto amado. Es aguerrido y pacífico. Muy ingenuo, pero con astucia. A la gente de este signo, con facilidad se les sale el niño que llevan en el interior, cosa que puede ser mal vista por la pareja.
Tauro. Un signo muy sexual. Está regido por Venus, cuyo número puede variar dependiendo de la cadena de televisión por cable que se lo suministre. Sabe captar la atención de la persona que le interesa gracias a su paciencia. No es interesado, pero valorará mucho que otro pague la cuenta. Para ello, se retira siempre al baño con discreción cuando llega la hora de pagar.
Géminis. Le gusta hallar su alma gemela y abandonarla. Esta regido por Mercurio, el planeta de la comunicación. De allí los riesgos que confronta de que cualquier otro signo le impida tener señal abierta para transmitir sus sentimientos. Adora las aventuras amorosas y las relaciones estables le producen terror. Prefiere estar solo que mal acompañado, aunque siempre es mala compañía para sí mismo, porque se aburre.
Cáncer. Emocional y frágil, no se imagino solo, pero detesta la compañía. Es hogareño, pro eso cambia de hogar con tanta frecuencia. No descansará hasta encontrar la pareja ideal. En ello se le puede ir la vida entera como un mismo bolsa. La mujer cáncer atrae a los hombres con su dulzura, de manera especial si es repostera. El hombre cáncer despierta la ternura de las mujeres, que dan media vuelta y siguen durmiendo. Es pagado a los recuerdos, pero, como tiene mala memoria, se le olvidan.
Leo. Son ardientes. Detestan una vida frívola y, en general, a casi todo el mundo. Es gente ideal para montar cachos. Si se enamoran, se transforman. Dejando a un lado la frivolidad, comienzan con la agresión directa. Cuando se desengañan, se vuelven a engañar rápidamente.
Virgo. No soportan la idea de que le rompan el corazón o cualquier otro órgano. Detrás de su imagen de persona fría y reservada, se esconde una persona fría y reservada. Exigentes en el amor, prefiere que la persona amada “le ame también”. Su mente estructurada contará los pétalos de cada rosa del ramo que recibe para examinar la coherencia del arreglo floral. Si falta un pétalo es una rosa, no volverá a confiar en la floristería nunca más.
Libra. Busca el equilibrio, aborrece las discusiones, especialmente cuando no tiene la razón. No descartará la infidelidad en ciertos momentos de su vida, pero lo hace de buena fe. Puede ser una persona muy divertida con la pareja……. Con la pareja de otros, porque, con la suya, vive una amargura permanente.
Escorpio. Son entregados y leales después de los setenta y cinco años. Cuando se enamoran, poseen una mirada insinuante, como de -–ey, mira, tú… mamita (o papito)--. Pueden ser una máquina sexual, cuando no tienen pareja. Cuando tienen mucho dinero, hay en ellos algo especial que les da atractivo. Pueden ser fríos, pero ante una traición se ponen muy calientes. Amán con pasión mágica: a veces se desaparecen sin saber cómo.
Sagitario. Para este signo, el lugar que se merece: el último. Es de naturaleza enamoradiza y un poco alocada en la juventud, pero en la madurez y la vejez es cuando verdaderamente se desatan. Casi al final de sus días, ya en el asilo, se vuelven una persona bastante conservadora. Si se encuentra con alguien bondadoso y tolerante, no tardará en pelearse. Puede llegar a entregarse sí la policía lo solicita.
Capricornio. Puede levantarse un muro entre él y los demás. Si se encuentra con alguien de su signo, puede hacerlo a medias. Marca distancia y nadie dirá que, debajo de su frialdad, se esconde un ser tierno. Una vez que se le conoce a la intimidad, se mantiene esta opinión. Busca compañía en personas sin imponer condiciones, siempre y cuando acepten sus puntos de vista. Es de naturaleza tímida y con temor al ridículo; por ello, termina haciéndolo casa siempre.
Acuario. Acuario no le quita merito al amor, pero no es imprescindible para él. Busca un alma afín a sus ideas y es tan exigente que, muchas veces, la única que encuentra es la suya y, aun así, con muchas reservas para consigo mismo. No cree en el matrimonio y, por lo tanto, tampoco en el divorcio. Cuando se enamora, se llena de inspiración; pero cuando aparece el compromiso, pega la carrera para defender su independencia. Es celoso en la defensa de sus espacios, que casi siempre se extienden por toda la casa. Sin embargo, son capaces de compartir el baño y respetar allí la intimidad del otro.
Piscis. Romántico, dulce. Busca siempre su media naranja. Dada su inseguridad, no interrumpe nunca la búsqueda. Siempre dispuesto a correr detrás de su sueño, cuando lo alcanza, puede dormir hasta el medio día. Encontrar el amor de su vida es su obsesión. Cuando se enamoran solo tienen ojos para la persona amada, lo que lo hace propenso a caídas y accidentes. Busca a alguien que le comprenda, no sé si me explico?